Plazas habitables 1


El otro dia en la columna semanal de Perez Reverte, hablaba del nuevo modelo urbanístico que se esta imponiendo en las reformas de las plazas en las ciudades: grandes explanadas de hormingón y punto.

Cuando este movimiento empezó a darse en Murcia, lo achacamos directamente a la creación de espacios llanos donde poder ubicar barracas en la feria. La plaza de la Universidad, que pedía una remodelación a gritos debido al deplorable estado en que la estaban dejando los íncivicos, fue convertida en una planicie de hormigon. Igualmente la plaza Belluga en la catedral.

¿En que momento dejamos que nos convirtieran las plazas en lugares de paso? Las plazas son lugares de encuentro y más en pueblos manchegos con esteroides o pueblos castellanos con tintes levantinos. Uno puede entender la ausencia de arboles, que no tiene suelo suficiente para enraizar con parkings y metros, pero quiero bancos y no esas sillas que han puesto en Callao. Quiero sombra y se puede conseguir con emparrados y trepadoras. Quiero poder tomarme un helado en sol viendo a los turistas hacerse fotos en el “Kilometro cero” y no tener que buscar sitio en el bordillo de la fuente.

Las plazas son lugares vivos, ¿cuando dejamos que las mataran? Pues cuando los ayuntamientos no nos dejaron intervenir en su diseño y lo hacían todo a escondidas y en concursos “públicos”. La nueva avenida de la Libertad en Murcia no es una planicie sino que es algo mucho mas parecido a esto, simplemente porque el murciano se hartó de las estepas solaneras y el ayuntamiento tuvo que mostrar todas las alternativas para la remodelación. Y tu madrileño ¿cuando te hartarás?